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DATOS PERSONALES
Jose Aranda
Aranda, es abogado de profesión con un Post Grado y una Maestría en Derecho Procesal, también es el autor de una obra titulada: Acción de Amparo y Tutela Constitucional. Es un convencido de la eterna lucha por los derechos y libertades públicas, en un mundo más justo y equitativo para los seres humanos.
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ROBO y DESPILFARRO: LOS NEOPOPULISTAS DE LA VIEJA GUARDIA

Nuestro querido Kafka habría de batir palmas –o vivir un sueño inspirador, tal vez- al contemplar absorto el drama surrealista de nuestra querida República. Panamá es un país inimaginable; hermoso, de paisajes dignos de un retrato poético, de gente jovial, al estilo de las mejores chanzas; Hemos vivido –hasta ahora- rondando las periferias de los problemas económicos de otros países latinoamericanos, sin caer en crisis deprimentes y en caos social. A pesar de sufrir 21 años de dictaduras, nunca, realmente nunca convergieron las circunstancias necesarias que desembocaran un conflicto armado entre nuestros propios nacionales. En definitiva, tal vez, por ese constante ensueño de nuestra realidad nacional, hemos cultivado inconcientemente una despreocupación total hacia los problemas nacionales, mientras al calor y complicidad de esa despreocupación y de nuestra falta de interés por los asuntos públicos, se ha desarrollado una sub-clase política aprovechadora, despilfarradora y experta en las artes de la manipulación política y de las maniobras electoreras.

El gobierno de Martín Torrijos ha sido digno protagonista de esa oda al engaño y a la mediocridad. A mi parecer, nunca antes en la historia panameña –salvo los crueles años castrenses- el país había corrido un peligro concreto de entregarse a un esquema sistemático de dominación y perpetuación en el poder como lo será la inminente dictadura civil impuesta por el Partido Revolucionario Democrático.

El gobierno de Martín Torrijos es, en definitiva, un estilo de liderazgo –si podría llamarse así- netamente neopopulista. Basados en un falso marketing del carisma y liderazgo de Martín Torrijos, han suplantado todo eje de representación popular por la intuición partidista de la cúpula perrediana. Quienes gobiernan son los amigos y elegidos del Presidente. El gobierno de Martín Torrijos, se ha dedicado a despilfarrar los recursos públicos de una manera irresponsable y desafortunada. El presupuesto para el año 2009 de 9, 763 millones de dólares, es un presupuesto netamente electorero, que tiene como objetivo el derroche clientelista para así obtener una victoria electoral en mayo de 2009. Martín, al mejor estilo de los Color de Melo, los Fujimori y los Salina de Gortari, se ha granjeado la simpatía de las élites económicas internacionales, y sin embargo ha sumido al pueblo en una protuberante y aberrante pobreza, y lo peor es que nos es imperceptible.

Este estilo de gobernar, no es pasajero. Es, tal cual afirmamos, un plan sistemático del partido gobernante, para entretener al pueblo panameño con regalitos de consumo –entiendase Prodec y otras entretenciones- mientras miles de millones de dólares pasan al bolsillo de los más conspicuos miembros de la élite política del PRD.

Las instituciones políticas no tienen ningún valor, por el contrario, toda política de Estado depende de la intuición pseudopaternalista del Presidente y de sus relevos condicionales: Balbina Herrera y Cía. Nuestro país adolece de u plan de gobierno integral tendiente a mitigar los graves problemas que sufre el pueblo panameño: pésima atención en salud, pobreza, inseguridad y corrupción. Mientras el gabinete pierde miles de horas-hombre en reuniones solemnes e improductivas, el país se sumerge en un deprimente estado de paranoia colectiva producto de la frustración social y la falta de esperanza que estos 5 años de mal gobierno nos habrán de dejar.

Son 7 meses para reflexionar, para elegir una opción política. Un periodo más de este populismo nuevo y vacío nos traerá graves consecuencias. Este populismo cuyo ingrediente catalizador lo constituye la subyugación y el terrorismo de estado –entiéndase decretos leyes de seguridad-, y que no deja de ser la reminiscencia de los cuarteleros irresponsables y arbitrarios de otrora. No dejemos que ocurra de nuevo.


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